Población infantil y adolescente

Enfants et adolescents
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Población infantil y adolescente

5.3.2.5 Consideraciones especiales: Meningitis por TB

Las recomendaciones sobre los esquemas alargados de tratamiento de la TB‑RR/MDR para la población adulta también se aplican a la población infantil y adolescente con formas graves de TB‑RR/MDR extrapulmonar, dado que no reúnen los requisitos para recibir el esquema acortado totalmente oral con bedaquilina. Además de los principios descritos anteriormente, el tratamiento de la meningitis por TB‑RR/MDR debe guiarse por la capacidad de los fármacos de atravesar la barrera hematoencefálica y por las concentraciones resultantes en el LCR, cuando se conozcan (cuadro 5.13).

5.3.2.4. Enfoque práctico para el diseño de esquemas individualizados de tratamiento de la TB‑RR/MDR

En el cuadro 5.12 se resumen los posibles esquemas de tratamiento individualizado de la TB‑RR/MDR para la población infantil de todas las edades y la población adolescente, basándose en los principios descritos anteriormente y teniendo en cuenta la resistencia a las fluoroquinolonas y a otros fármacos, así como el cumplimiento de los requisitos para recibir el esquema acortado.

5.3.2.3. Esquemas alargados individualizados para niños con TB‑RR/MDR que no cumplen los requisitos para recibir el esquema estandarizado totalmente oral con bedaquilina

Los niños que no cumplen los requisitos para recibir el esquema estandarizado totalmente oral con bedaquilina son los que no cuentan con una confirmación bacteriológica (p. ej., con un diagnóstico clínico); aquellos en los que no se ha descartado la resistencia a las fluoroquinolonas (en sus propias muestras); los que presentan una TB extrapulmonar farmacorresistente que no sea una linfadenopatía periférica; los que tienen una enfermedad pulmonar extensa; o los que anteriormente han estado expuestos durante más de un mes a los medicamentos del esquema acortado.

5.3.2.2. Esquema acortado totalmente oral con bedaquilina para la TB‑RR/MDR en la población infantil

El esquema estandarizado acortado totalmente oral con bedaquilina se puede usar ahora en la población infantil de todas las edades en condiciones programáticas.¹⁷ En la población infantil con TB‑MDR confirmada, los requisitos para recibir este esquema son los mismos que en la población adolescente y adulta:

5.3.2.1. Panorama general y enfoque para seleccionar un esquema de tratamiento

Esta sección cubre el esquema estandarizado acortado totalmente oral con bedaquilina y los esquemas individualizados para niños y adolescentes que no reúnen los requisitos para recibir el esquema acortado totalmente oral con bedaquilina. También incluye otras consideraciones importantes, como el tratamiento de la TB extrapulmonar y la coinfección por TB y por el VIH, así como la posología y las formulaciones.

5.3. Tratamiento de la TB resistente a la rifampicina y multirresistente en la población infantil y adolescente

En esta sección se describe un enfoque práctico para el tratamiento de los niños con TB resistente a la rifampicina (TB‑RR) y TB‑MDR (resistente tanto a la rifampicina como a la isoniacida). Abarca la identificación de los niños que deben recibir tratamiento para la TB‑RR/MDR, la decisión sobre el esquema de tratamiento más adecuado, el seguimiento y otras cuestiones relativas a la puesta en práctica relacionadas con el tratamiento.

5.2.12.3. Fracaso del tratamiento

Se considera que una persona presenta un fracaso terapéutico si fue necesario concluir su esquema de tratamiento o sustituirlo permanentemente por un nuevo esquema o una nueva estrategia de tratamiento. Entre los motivos para hacer este cambio se encuentran la falta de respuesta clínica o bacteriológica, las reacciones adversas a los medicamentos y la evidencia de resistencia a los medicamentos del esquema (108).

Se debe considerar la posibilidad de un fracaso terapéutico en un niño o adolescente que esté recibiendo tratamiento de la TB y (72):

5.2.12.2. Interrupción del tratamiento

La interrupción del tratamiento de la TB farmacosensible se debe manejar con cuidado. Hay que tener en cuenta la duración, el momento del tratamiento en que se produce la interrupción y el estado bacteriológico del niño o adolescente antes y después de la interrupción. El cuadro 5.10 se ha modificado a partir de las directrices de asociaciones médicas existentes para mostrar el manejo de la interrupción del tratamiento (109).