Población infantil y adolescente

Enfants et adolescents
Short Title
Población infantil y adolescente

6.2.1.3. Personal de salud

La disponibilidad de personal calificado en los diversos niveles de atención de salud es fundamental para prestar servicios de TB de gran calidad. El PNT debe planificar el fortalecimiento de la capacidad del personal para asumir responsabilidades nuevas, incluida la redistribución de tareas para funciones como el tamizaje de la TB, la investigación de contactos, los métodos no traumáticos de obtención de muestras, el uso de algoritmos de decisión sobre el tratamiento y el uso de presentaciones de medicamentos para la TB que sean adaptadas a la población infantil.

6.1. Introducción

En los países con carga alta de TB, la capacidad para tratar la TB en la población infantil y adolescente suele estar centralizada en el nivel de atención secundaria o terciaria en lugar de prestarse de manera descentralizada en la atención primaria de salud, donde por lo general acude en busca de atención este grupo de la población cuando tiene TB o ha estado expuesto a la enfermedad (5, 157). La gestión de la atención en los niveles superiores del sistema de salud a menudo es vertical y no integrada.

5.4.5. Calidad de vida relacionada con la salud después de la TB

La calidad de vida relacionada con la salud es la calidad percibida de la vida diaria de una persona. Es una forma integral de cuantificar y medir la morbilidad asociada a la enfermedad y el impacto de las intervenciones de salud. Ejemplos de herramientas genéricas, no específicas de la enfermedad, que pueden utilizarse en niños de corta edad, incluidos los que tienen TB, son los cuestionarios EQ‑5D‑Y y TANDI (153, 154). El EQ-5D-Y es un cuestionario autoadministrado que se utiliza mucho en la población infantil de 8 años o más (155).

5.4.3. Enfermedad pulmonar después de la TB en la población infantil y adolescente

Según los datos obtenidos en la población adulta con TB, una proporción considerable de personas refieren que tienen síntomas residuales, como tos y disnea, a pesar de la curación microbiológica al final del tratamiento de la TB. Esto repercute en su calidad de vida y aumenta el riesgo de muerte prematura (141-143). La TB pulmonar previa aumenta sustancialmente el riesgo de TB recidivante, lo que puede deberse, al menos en parte, al daño pulmonar residual (144, 145).

5.4.2. Secuelas de la meningitis por TB en la población infantil y adolescente

La meningitis por TB es la forma más debilitante de TB en la población infantil. Tiene altas tasas de secuelas neurológicas a pesar de la curación y afecta desproporcionadamente a los menores de 5 años (4, 134). El riesgo conjunto de secuelas neurológicas en los niños con meningitis por TB fue de aproximadamente 50% en una revisión sistemática de los resultados del tratamiento, y el estadio clínico más avanzado de la enfermedad en el momento del diagnóstico (estadios 2a/b y 3) se asoció a peores resultados al final del tratamiento (94).

5.3.4.2. Seguimiento de los efectos adversos

En general, la supervisión sistemática de la seguridad del tratamiento debe seguir el enfoque recomendado en los adultos y guiarse por el perfil de efectos adversos de los medicamentos incluidos en el esquema. En el cuadro 5.14 se resumen los efectos adversos más frecuentes de los medicamentos que se utilizan para tratar la TB‑RR/MDR.

Cuadro 5.14. Efectos adversos de los medicamentos utilizados para la TB‑RR/MDR por grupo

5.3.4.1. Seguimiento de la respuesta al tratamiento

El seguimiento de la respuesta al tratamiento en la población infantil y adolescente incluye parámetros clínicos, radiológicos y microbiológicos. En la población infantil, el seguimiento microbiológico de la respuesta al tratamiento puede constituir un desafío por las mismas razones por las que es difícil obtener un diagnóstico microbiológico. Sin embargo, en la población infantil y adolescente con un diagnóstico confirmado bacteriológicamente, es importante hacer el seguimiento de la conversión de la baciloscopia y del cultivo y confirmar la curación, como recomienda la OMS.