Manuales operativos

5.4.2. Secuelas de la meningitis por TB en la población infantil y adolescente

La meningitis por TB es la forma más debilitante de TB en la población infantil. Tiene altas tasas de secuelas neurológicas a pesar de la curación y afecta desproporcionadamente a los menores de 5 años (4, 134). El riesgo conjunto de secuelas neurológicas en los niños con meningitis por TB fue de aproximadamente 50% en una revisión sistemática de los resultados del tratamiento, y el estadio clínico más avanzado de la enfermedad en el momento del diagnóstico (estadios 2a/b y 3) se asoció a peores resultados al final del tratamiento (94).

5.3.4.2. Seguimiento de los efectos adversos

En general, la supervisión sistemática de la seguridad del tratamiento debe seguir el enfoque recomendado en los adultos y guiarse por el perfil de efectos adversos de los medicamentos incluidos en el esquema. En el cuadro 5.14 se resumen los efectos adversos más frecuentes de los medicamentos que se utilizan para tratar la TB‑RR/MDR.

Cuadro 5.14. Efectos adversos de los medicamentos utilizados para la TB‑RR/MDR por grupo

5.3.4.1. Seguimiento de la respuesta al tratamiento

El seguimiento de la respuesta al tratamiento en la población infantil y adolescente incluye parámetros clínicos, radiológicos y microbiológicos. En la población infantil, el seguimiento microbiológico de la respuesta al tratamiento puede constituir un desafío por las mismas razones por las que es difícil obtener un diagnóstico microbiológico. Sin embargo, en la población infantil y adolescente con un diagnóstico confirmado bacteriológicamente, es importante hacer el seguimiento de la conversión de la baciloscopia y del cultivo y confirmar la curación, como recomienda la OMS.

5.3.4. Seguimiento de la población infantil y adolescente que recibe tratamiento de la TB-RR/MDR

Cuando ya se encuentran en tratamiento de la TB‑RR/MDR, se debe realizar periódicamente el seguimiento de los niños y adolescentes para evaluar su respuesta al tratamiento; detectar el fracaso del tratamiento de forma temprana; hacer el seguimiento de los eventos adversos; y proporcionar apoyo psicosocial y financiero a los niños y a sus cuidadores.

5.3.3.2. Formulaciones

Se han desarrollado formulaciones dispersables aptas para la población pediátrica de muchos medicamentos de segunda línea contra la TB. Los PNT deben adquirir estas formulaciones, que son claramente preferibles para el tratamiento de niños de corta edad con TB‑RR/MDR respecto a las formulaciones para adultos, que deben manipularse (dividir, triturar o disolver).

5.3.2.5 Consideraciones especiales: Meningitis por TB

Las recomendaciones sobre los esquemas alargados de tratamiento de la TB‑RR/MDR para la población adulta también se aplican a la población infantil y adolescente con formas graves de TB‑RR/MDR extrapulmonar, dado que no reúnen los requisitos para recibir el esquema acortado totalmente oral con bedaquilina. Además de los principios descritos anteriormente, el tratamiento de la meningitis por TB‑RR/MDR debe guiarse por la capacidad de los fármacos de atravesar la barrera hematoencefálica y por las concentraciones resultantes en el LCR, cuando se conozcan (cuadro 5.13).

5.3.2.4. Enfoque práctico para el diseño de esquemas individualizados de tratamiento de la TB‑RR/MDR

En el cuadro 5.12 se resumen los posibles esquemas de tratamiento individualizado de la TB‑RR/MDR para la población infantil de todas las edades y la población adolescente, basándose en los principios descritos anteriormente y teniendo en cuenta la resistencia a las fluoroquinolonas y a otros fármacos, así como el cumplimiento de los requisitos para recibir el esquema acortado.

5.3.2.3. Esquemas alargados individualizados para niños con TB‑RR/MDR que no cumplen los requisitos para recibir el esquema estandarizado totalmente oral con bedaquilina

Los niños que no cumplen los requisitos para recibir el esquema estandarizado totalmente oral con bedaquilina son los que no cuentan con una confirmación bacteriológica (p. ej., con un diagnóstico clínico); aquellos en los que no se ha descartado la resistencia a las fluoroquinolonas (en sus propias muestras); los que presentan una TB extrapulmonar farmacorresistente que no sea una linfadenopatía periférica; los que tienen una enfermedad pulmonar extensa; o los que anteriormente han estado expuestos durante más de un mes a los medicamentos del esquema acortado.