Manuales operativos
5.2.12.3. Fracaso del tratamiento
Se considera que una persona presenta un fracaso terapéutico si fue necesario concluir su esquema de tratamiento o sustituirlo permanentemente por un nuevo esquema o una nueva estrategia de tratamiento. Entre los motivos para hacer este cambio se encuentran la falta de respuesta clínica o bacteriológica, las reacciones adversas a los medicamentos y la evidencia de resistencia a los medicamentos del esquema (108).
Se debe considerar la posibilidad de un fracaso terapéutico en un niño o adolescente que esté recibiendo tratamiento de la TB y (72):
5.2.12.2. Interrupción del tratamiento
La interrupción del tratamiento de la TB farmacosensible se debe manejar con cuidado. Hay que tener en cuenta la duración, el momento del tratamiento en que se produce la interrupción y el estado bacteriológico del niño o adolescente antes y después de la interrupción. El cuadro 5.10 se ha modificado a partir de las directrices de asociaciones médicas existentes para mostrar el manejo de la interrupción del tratamiento (109).
5.2.12.1. Seguimiento tras la finalización del tratamiento
Se debe aconsejar a todos los pacientes y cuidadores que vuelvan al consultorio si hay una recurrencia de los síntomas de la TB después de haber finalizado con éxito el tratamiento. Los niños y adolescentes pueden presentar una recaída de la enfermedad por TB o una reinfección. No se requiere un control clínico programado para los niños o adolescentes después de haber finalizado con éxito un ciclo de seis meses de tratamiento de la TB farmacosensible.
5.2.12. Seguimiento y vigilancia de la población infantil y adolescente que recibe tratamiento de la TB
En toda la población infantil y adolescente que ha comenzado el tratamiento de la TB se debe realizar una evaluación de seguimiento con los siguientes intervalos, como mínimo:
5.2.11. Adhesión al tratamiento
Los niños y adolescentes con TB, sus progenitores, otros miembros de la familia y otros cuidadores deben recibir educación sobre la TB y la importancia de completar el tratamiento. Especialmente en el caso de los niños más pequeños, el apoyo de sus progenitores, cuidadores y familiares directos es importante para el éxito del tratamiento. En muchos entornos, los trabajadores de atención de salud pueden observar o administrar el tratamiento a los niños o adolescentes.
5.2.10.3. Neuritis óptica
Los signos tempranos de toxicidad por el etambutol se pueden evaluar en los niños mayores mediante la discriminación del color rojo y el color verde (p. ej., las cartas de color de la prueba de Ishihara). El seguimiento de la neuritis óptica puede realizarse tempranamente en caso de preocupación clínica.
5.2.10.2. Neuropatía periférica
La isoniacida puede causar una deficiencia sintomática de piridoxina (vitamina B6), sobre todo en la población infantil con desnutrición grave y la población infantil con infección por el VIH. La neuropatía periférica se caracteriza por dolor, escozor u hormigueo en las manos o los pies, entumecimiento o pérdida de sensibilidad en los brazos y las piernas, o calambres musculares o fasciculaciones. En la población infantil de corta edad, esto puede provocar alteraciones en la marcha o rechazo a caminar.
5.2.10.1. Hepatotoxicidad
La población infantil y adolescente presenta eventos adversos de los medicamentos para la TB con mucha menos frecuencia que la población adulta (6). El evento adverso más importante es la toxicidad hepática (hepatotoxicidad), que pueden causar la isoniacida, la rifampicina o la pirazinamida.
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