Manuales operativos

3.3.8.1. Consideraciones especiales relativas a la adhesión en la población infantil

Los lactantes y los niños dependen de los cuidadores para la administración de los medicamentos. Los obstáculos a los que se enfrentan los cuidadores adultos pueden contribuir a la omisión de dosis de los niños. Las consideraciones relativas a la adhesión en la población adolescente se tratan en la sección 7.4.

Entre los posibles obstáculos para la población infantil se encuentran los siguientes:

3.3.5.1. Consideraciones relativas a la puesta en práctica

La elección del esquema de TPT depende de la edad del niño, el estado respecto a la infección por el VIH y la situación respecto al TAR, y la disponibilidad y asequibilidad de formulaciones adecuadas (aptas para la población pediátrica).¹⁴ En la población infantil y adolescente con infección por el VIH y que recibe TAR, los esquemas que contienen rifampicina y rifapentina deben prescribirse con precaución, debido a las posibles interacciones farmacológicas (véanse la sección 7.1 y los cuadro 7.2

3.3.3.3. Población infantil y adolescente con infección por el VIH

En la población infantil y adolescente con infección por el VIH, se debe realizar el tamizaje de la enfermedad por TB en cada visita a un establecimiento de salud o en cada interacción con un trabajador de salud, mediante preguntas de tamizaje habituales, como parte de la atención clínica habitual (véase el capítulo 2). Es poco probable que quienes no refieren algún síntoma del cuestionario tengan una enfermedad por TB, y se les debe ofrecer el TPT, independientemente de su situación respecto al TAR.

3.3.3. Descartar la enfermedad por TB antes de iniciar el TPT

Es importante descartar la enfermedad por TB antes de iniciar el TPT. Se recomienda seguir un algoritmo clínico basado en el tamizaje de síntomas de TB, los antecedentes de contacto con una persona con TB, el estado respecto a la infección por el VIH, la edad, los resultados de las pruebas de detección de la infección por TB y las alteraciones en la radiografía de tórax (15). En la figura 3.4 se muestra un algoritmo aplicable a los menores de 5 años con y sin infección por el VIH, y a los niños de 5 años o más y los adolescentes.

3.2.1.4. Reacciones adversas

La vacuna BCG se utiliza ampliamente en todo el mundo: cada año se vacuna a unos 100 millones de recién nacidos. Solo ocasionalmente se notifican eventos adversos graves. En lo que respecta a algunos eventos adversos (por ejemplo, la enfermedad diseminada por el BCG), el diagnóstico puede depender del cultivo de la M. bovis var. BCG para distinguirlo de otras formas de enfermedad por micobacterias (33). Es importante reconocer que se obtiene un resultado positivo cuando la M. bovis var.

3.2.1.2. Administración de la vacuna BCG

La capacitación de los prestadores de atención de salud para administrar la vacuna BCG es importante para lograr que se emplee la técnica correcta. La dosis habitual de la vacuna BCG es de una inyección intradérmica de 0,05 ml de la vacuna reconstituida en los menores de 1 año, y de 0,1 ml en los mayores de 1 año. La vacuna BCG puede administrarse con seguridad junto con otras vacunas infantiles habituales, incluida la dosis de la vacuna contra la hepatitis B que se administra al nacer.