Manuales operativos

3.2. Vacunación con la BCG

La vacuna BCG es una vacuna atenuada elaborada con bacterias vivas derivada de la cepa de Mycobacterium bovis que se aisló originalmente en 1902 de una vaca con TB. Se ha demostrado que la vacuna BCG tiene una eficacia significativa, pero la protección no ha sido constante contra todas las formas de TB en todos los grupos etarios. También se ha demostrado la eficacia de la vacuna BCG en la prevención de la lepra (causada por Mycobacterium leprae) y la úlcera de Buruli (causada por Mycobacterium ulcerans) (31).

3.1. Introducción

En este capítulo se describen las estrategias para la prevención de la TB en la población infantil y adolescente. Abarca la administración de la vacuna BCG, el TPT y la prevención y el control de la infección por TB. Este capítulo se refiere a la sección de la trayectoria resaltada en azul en la figura 3.1.

Figura 3.1. Trayectoria desde la exposición hasta la infección y la enfermedad por TB tratada en el capítulo 3

Anexo 2. Prueba de la tuberculina: administración, lectura e interpretación

En este anexo se proporciona información sobre la administración, lectura e interpretación de las pruebas de la tuberculina.

La prueba de la prueba de la tuberculina consiste en la inyección intradérmica de una combinación de antígenos micobacterianos que provocan una respuesta inmunitaria de hipersensibilidad retardada, representada por una induración, que puede medirse en milímetros.

5.2.6.2. Consideraciones relativas a la aplicación: tratamiento de la meningitis por TB

Preferentemente, se debe hospitalizar a la población infantil con meningitis por TB para iniciar el tratamiento y realizar un seguimiento estrecho. Se debe evaluar a los menores de 2 años con TB miliar para detectar una meningitis por TB, independientemente de si tienen síntomas relacionados con el SNC. Si, por cualquier motivo, no se evalúa a estos niños en busca de una meningitis por TB, se puede considerar la extensión del tratamiento a 12 meses.

2.3.1.1. Tamizaje de síntomas

En los menores de 10 años que hayan estado en contacto estrecho con una persona con enfermedad por TB, se debe hacer el tamizaje de la TB mediante un tamizaje de síntomas o radiografías de tórax como parte de la investigación de contactos. En el tamizaje de la TB se analizan los siguientes síntomas: tos durante más de dos semanas, fiebre durante más de dos semanas, y ganancia ponderal insuficiente o pérdida de peso en los últimos tres meses.

2.3. Enfoques para el tamizaje de la TB en la población infantil y adolescente

El tamizaje sirve para identificar a los niños y adolescentes que pueden tener la enfermedad por TB (TB presuntiva) y que necesitan una evaluación adicional para hacer el diagnóstico de TB o confirmarlo (véase el capítulo 4). También ayuda a identificar a los niños y adolescentes que reúnen los criterios para recibir el TPT y pueden beneficiarse de él. Una prueba de tamizaje no pretende ser una herramienta de diagnóstico. Las personas con resultados positivos en una prueba de tamizaje deben someterse a una evaluación diagnóstica posterior.

2.1. Introducción

Aproximadamente una cuarta parte de la población mundial está infectada por Mycobacterium tuberculosis. La gran mayoría de estas personas no tienen la enfermedad por TB (10). Se calcula que cada año contraen la infección por M. tuberculosis 7,5 millones de niños y adolescentes menores de 15 años (11). En total, unos 67 millones de menores de 15 años presentan la infección por M.